El descanso en el trabajo

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Nuestra Constitución reconoce y protege el derecho al descanso en el trabajo, que asiste a todas las personas trabajadoras. En su día publicamos un artículo sobre la jornada laboral, y también hemos hablado de los permisos (retribuidos y no) y de las vacaciones.

De modo que queremos cerrar esta serie de artículos con la presente entrada, donde detallamos cómo funciona el descanso en el trabajo y, en particular, el descanso entre jornadas.

¿Qué es el descanso en el trabajo?

El trabajo lleva implícito un esfuerzo, ya sea físico o psíquico, con lo que conlleva un desgaste. Y para mantener un rendimiento óptimo y evitar riesgos laborales se necesita reparar ese desgaste mediante el descanso, que puede producirse dentro de la jornada laboral o entre una jornada y otra.

¿Cuánto dura el descanso durante la jornada laboral?

El tiempo lo establece el Estatuto de los Trabajadores en el artículo 34.4. En este artículo se establece que cuando la jornada diaria sea continuada y exceda de más de 6 horas, la persona trabajadora tiene derecho a un descanso no inferior a 15 minutos.

Hablamos de un descanso dentro de la jornada, que suele aprovecharse como pausa para el almuerzo (cuando la jornada es matutina) y que no tiene por qué computar como tiempo trabajado.

Existe una excepción a la regla, y es para el caso que la persona trabajadora tenga menos de 18 años. En este caso, el descanso deberá de tener una duración mínima de 30 minutos, siempre que la jornada exceda las cuatro horas y media.

¿El periodo de descanso se me resta del sueldo?

El periodo de descanso se considera tiempo efectivo siempre y cuando venga establecido a través del convenio colectivo o contrato de trabajo. Cuando estos no lo establezcan, el descanso no computará como trabajado. Lo cual supone que deberá registrarse su duración en el registro de jornada.

¿Con una jornada laboral de 5 horas que descanso tengo?

Con una jornada laboral tenga 5 horas, a no ser que el Convenio Colectivo disponga otra cosa distinta, en aplicación de esta norma no se tendría derecho a ningún descanso. Aunque la persona empresaria puede establecer el descanso sin necesidad que lo diga el Convenio, que es lo habitual que ocurra.

¿Y con una jornada de 6 horas?

Al igual que para una jornada de 8 o 7 horas, la de 6 horas le corresponde como mínimo un descanso de 15 minutos, según la aplicación de la norma.

El descanso entre jornadas

Fuera del descanso dentro de la propia jornada, la persona trabajadora tiene derecho a descansar entre una jornada y la siguiente. El Estatuto de los Trabajadores establece un tiempo de descanso mínimo de 12 horas. Sin embargo, siempre puede establecerse algo distinto, siempre y cuando sea superior, por parte del Convenio Colectivo.

Descanso semanal

Las personas trabajadoras también tienen derecho a un descanso mínimo en la semana, de un día y medio ininterrumpido. Por norma general se comprenderá en la tarde del sábado o la mañana del lunes y el día completo del domingo.

Es lo habitual, pero existen sectores en que esto no es lo habitual. Si los descansos no pueden cumplirse por algún motivo, estos se pueden acumular por periodos hasta los 14 días máximos, para luego poder disfrutarlos.

La duración del descanso semanal de los menores de 18 años será, como mínimo, de dos días ininterrumpidos.

Hay que recordar que el Estatuto de los Trabajadores regula el descanso mínimo. Es decir, que el convenio colectivo o el contrato de trabajo pueden ampliar el descanso efectivo en el trabajo.

Días de asuntos propios

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Los días de asuntos propios son aquellos que las personas trabajadoras tienen a su disposición, al margen de los días de vacaciones. Permiten a la persona trabajadora ausentarse de su puesto sin justificar su ausencia en el puesto de trabajo.

Pero los días de asuntos propios, contra lo que piensa mucha gente, no están reconocidos por la ley. Por tanto, no se consideran un derecho laboral generalizado.

¿Qué son los días de asuntos propios?

Mucha gente piensa que los días de asuntos propios son un derecho laboral de todas las personas trabajadoras.

Probablemente se deba a que en España existen muchos funcionarios, y en los años ochenta se les concedió este derecho para compensar la congelación de sus haberes pese a la subida del IPC. Estos días se conocen en el sector como “moscosos”, y son seis días anuales retribuidos.

Al margen del caso de los funcionarios, algunos trabajadores por cuenta ajena disponen de un crédito de jornadas anuales del que pueden disponer libremente. Para que tengan este derecho se tiene que reconocer en el convenio colectivo. Nada impide que se reconozcan en un contrato de trabajo, aunque esto es poco frecuente.

En caso de reconocerse el derecho a disfrutar de días de asuntos propios, estos funcionarían como los días de permiso no retribuido, salvo que el convenio, contrato o pacto establezcan lo contrario.

¿Cómo saber si tengo días de asuntos propios?

Lo mejor es consultarlo con el departamento de Recursos Humanos, aunque también puedes consultar tu convenio colectivo. Dado que se trata de un derecho convencional, nada te impide negociar directamente con la empresa la posibilidad de introducir días de asuntos propios en tu jornada anual.

¿Cómo pedir este tipo de permiso?

Al no venir establecido en la ley, no suele existir un procedimiento específico para solicitarlo. Por supuesto, el convenio colectivo, contrato o pacto que reconozca este derecho podría condicionarlo al cumplimiento de ciertos requisitos.

Pese a ello, lo más recomendable es emitir una comunicación escrita a la empresa, con la antelación suficiente. Debemos recordar que la empresa podría denegar su concesión por causas justificadas, y en caso de conflicto habría que presentar una papeleta de conciliación.

Por eso es recomendable que la solicitud quede registrada. En caso de que la empresa denegara los días de asuntos propios de forma injustificada necesitarás toda la documentación posible para reivindicar tu derecho.

¿Se cobran los días de asuntos propios?

Esto dependerá de la forma en que estén regulados. Generalmente, cuando se reconoce el derecho a disfrutar de días de asuntos propios, estos se hacen análogos a los días de permiso no retribuido. En este sentido, la persona trabajadora no tendría derecho a cobrar por los días solicitados.

Sin embargo, el convenio, contrato o pacto puede hacerlos análogos a un permiso retribuido, y en este caso sí se deberán pagar.

Otra cuestión relevante es que cuando el día de asuntos propios no se considere como trabajado la empresa podrá exigir que se recuperen. Aunque existe jurisprudencia que determina que los días de asuntos propios no tienen por qué recuperarse, la cuestión puede ser conflictiva.

¿Puede la empresa denegar los asuntos propios?

Como ya hemos indicado, la empresa podría oponerse al disfrute de este tipo de permisos. En este caso siempre tendrás la opción de presentar una papeleta de conciliación.

Siempre que tengas derecho a disfrutar de días de libre disposición, la negativa de la empresa deberá estar debidamente justificada. Pero de nuevo resulta de vital importancia el modo en que se haya reconocido este derecho.

¿Resultan acumulables estos permisos?

En principio no. De nuevo resulta fundamental consultar el lugar donde se regule este derecho. Pero lo más habitual es que los días no disfrutados se pierdan al concluir el año natural.

Si necesitas ayuda para saber si dispones de días de asuntos propios y reclamarlos, te recomendamos consultar con un especialista. A través de nuestro formulario puedes contactar con un abogado laboralista que preste servicios cerca de ti.

Cómo calcular tu paga extra

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La paga extra es un derecho de las personas trabajadoras, regulado en el propio Estatuto de los Trabajadores. Se trata de una gratificación, que se suele abonar en dos pagos anuales: una en verano y otra en navidad.

Los Convenios Colectivos permiten pactar que las gratificaciones extraordinarias se prorrateen en 12 mensualidades. Esto supondría que la persona trabajadora no cobre las dos pagas extras anuales, ya que está cobrando la parte proporcional mensualmente.

¿Qué es la paga extra?

La paga extra o gratificación extraordinaria es una retribución que se abona al trabajador, equivalente a su salario mensual, dos veces al año. Esto supone que el salario anual de las personas que cobran gratificaciones extraordinarias se calcula en 14 mensualidades, y no en 12.

Estas dos mensualidades adicionales suelen pagarse en verano (normalmente en junio) y en navidades (diciembre).

¿Qué es la paga extra  de navidad?

La paga extra de navidad se devenga desde el 1 de julio hasta el mes de diciembre. En caso de prorratearse no se abonará en diciembre, sino que supondrá un incremento de un sexto del salario mensual.

¿Y la de verano?

La gratificación extraordinaria de verano computa desde el 1 de enero hasta el mes de junio, es decir, la primera mitad del año. Lo cierto es que no es necesario que se pague en junio, pero esto es lo más habitual por una simple cuestión de comodidad.

¿Cuánto se cobra de paga extra?

Cada paga extra equivale a una mensualidad adicional. Se calcula, por tanto, sobre el salario base de la persona trabajadora, sin que sea inferior al SMI.

Como hemos visto, cada abono se devenga durante 6 meses. Esto significa que por cada mes trabajado, el empleado tendrá derecho a cobrar un sexto más de su salario. Este elemento es importante, ya que la antigüedad en la empresa es una de las claves del cálculo de la paga extra.

Si la persona trabajadora no lleva todo el semestre en la empresa, solo tendrá derecho a cobrar la parte proporcional al tiempo trabajado. Por ejemplo, alguien que solo llevara dos meses en la empresa cuando llegue el devengo de la gratificación extraordinaria, solo tendría derecho a cobrar dos sextos de su salario.

Del mismo modo, alguien que abandonara la empresa tres meses después de cobrar su última paga extraordinaria tendrá derecho a que se le abone la mitad (tres sextos) de su salario base por la parte proporcional a la paga extra. Este concepto debe incluirse en el finiquito.

¿Tienen los pensionistas derechos a paga extraordinaria?

Sí. Los pensionistas también reciben también 14 pagas en el año, al igual que las personas trabajadores. Sin embargo, es importante conocer el origen de la contingencia causante de la pensión:

  • Cuando la pensión proviene de una contingencia común, el pensionista cobrará su pensión en 14 pagas anuales. Es decir, cobrará la pensión mensual con dos pagas extra, una en junio y otra en diciembre.
  • Pero cuando proviene de una contingencia profesional, las pagas extras se prorratean. De modo que, aunque el pensionista cobrará el equivalente a 14 pagas, lo hará en solo 12 abonos (uno al mes).

¿Tienen derecho a gratificación extraordinaria los funcionarios y funcionarias?

También. Al igual que todos los supuestos anteriores, tienen derecho a dos pagas extras, en junio y diciembre. Y su gratificación extraordinaria constará del sueldo base más los trienios (cuantía que aumenta la nómina por cada tres años trabajados) más las retribuciones complementarias que aparezcan en las nóminas.

¿Las pagas extras cotizan?

Sí. Las pagas extra cotizan y además sufren la correspondiente retención al IRPF. Lo que pasa es que la empresa abonará a la Seguridad Social la parte proporcional a la paga extra cada mes, prorratee su pago o no.