Un accidente laboral no es igual a cualquier otro tipo de accidente. Si has sufrido un accidente de trabajo has de saber que este simple hecho otorga un régimen de protección superior para ti.

Es decir, tus derechos son más elevados. Lee este artículo para recabar información sobre el asunto, pero no olvides que esta no podrá sustituir la ayuda de un abogado especializado. Escríbenos y te pondremos en contacto con uno de tu zona.

Qué es un accidente laboral

Lejos de lo que pueda parecer, la definición de accidente de trabajo es extensiva. Es decir, abarca desde toda lesión corporal que el trabajador sufra en el trabajo hasta la enfermedad que contraiga por causa del trabajo si esta no se considera profesional. Incluye también aquellos accidentes que puedan sufrirse de camino al trabajo o los sufridos ejerciendo cargos de carácter sindical.

La Ley General de la Seguridad Social (RD Leg. 8/2015) dice que el accidente de trabajo es una lesión corporal sufrida con ocasión o por consecuencia del trabajo realizado por cuenta ajena. Sin embargo, también se puede extender al accidente sufrido por un autónomo como consecuencia directa de su trabajo por cuenta propia.

Los autónomos podrán acceder a las prestaciones relacionadas con accidente de trabajo siempre que hayan mejorado voluntariamente la acción protectora incorporando la cobertura por accidente de trabajo (o las tenga cubiertas de manera obligatoria) y, además, se haya acogido a la cobertura de prestación por incapacidad temporal.

¿Qué casos constituyen un accidente laboral?

Se recoge en el artículo 156 de la LGSS (RD Leg. 8/2015) que son accidentes de trabajo:

Y no solo este último, debemos de indicar que todos los accidentes laborales se presumen. Esta es una presunción iuris tantum. Esto quiere decir que si se dan los casos que acabamos de detallar, se entiende que el accidente es de trabajo. Si hay alguna parte interesada en que no lo sea, será la obligada en probarlo.

¿Qué casos están expresamente excluidos?

No serán considerados accidentes de trabajo aquellos que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, no estando la causa conectada para nada con el trabajo. Sin embargo, no se considerará parte de la excepción casos de insolación, rayos u otros fenómenos naturales similares.

Tampoco se considerarán accidentes de trabajo aquellos que tuviesen lugar por la propia imprudencia intencionada del trabajador. Sin embargo, sí será considerado accidente trabajo si es el caso de una imprudencia profesional consecuencia de un ejercicio habitual de un trabajo o si concurre la culpabilidad civil o criminal de un tercero ya sea el empresario, un compañero de trabajo o alguien ajeno al trabajo.

Derechos del trabajador tras un accidente laboral

Lo más importante de estos derechos en relación al accidente de trabajo es que en este caso las cuantías son superiores a las que corresponderían si estuviésemos ante cualquier otro tipo de accidente o una enfermedad común.

También es importante saber que aunque el trabajador no tenga un contrato firmado ni esté dado de alta en la Seguridad Social, tras un accidente laboral podrá conseguirse alta de pleno derecho. De ahí la importancia de contar con un buen asesoramiento legal.

Además, en el resto de accidentes o enfermedades comunes es necesario acreditar una carrera de cotización para poder acceder a estos derechos. En el accidente de trabajo no será necesario.

Otra diferencia es que la base reguladora por la que se calcula la cuantía de la prestación es más elevada. Será la equivalente a la base de cotización del trabajador en la fecha del accidente de trabajo.

La cuantía de las prestaciones se obtendrá aplicando los porcentajes correspondientes a esta base reguladora. En el caso de accidente de trabajo, se abonará el 75% de la base reguladora el día siguiente al de la baja.

Baja por incapacidad temporal

La baja es el período de tiempo en el que el trabajador recibe asistencia y observación médica.

Si el empresario hubiese incumplido normas de prevención de riesgos laborales, la prestación podrá verse aumentada por el recargo entre un 30% y un 50%.

Pensión por incapacidad permanente

Si la incapacidad surgida del accidente se extiende en el tiempo (más de año y medio) o fuese irreversible, no pudiendo volver a su puesto de trabajo, se le reconocerá al trabajador el derecho a cobrar una pensión por incapacidad permanente.

Indemnización

Los trabajadores que sufren un accidente de trabajo pueden tener derecho a una indemnización, cuya cuantía variará dependiendo de las circunstancias. La indemnización también se podrá exigir por pérdida de la calidad de vida, si durante el tratamiento el trabajador no puede desarrollar sus tareas cotidianas.

Se sumará una cuantía determinada por intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos. Y habrá que añadir una cuantía por las secuelas irreversibles, tanto físicas como psicológicas.

Para valorar todas estas secuelas será necesaria la intervención de un perito médico.

Como has podido comprobar, es relevante que se reconozca la naturaleza laboral cuando sufrimos un accidente de trabajo, ya que los derechos a los que tendremos acceso serán superiores. Si has sufrido un accidente en el trabajo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y un abogado especializado de tu zona te ayudará.

Pasar de enfermedad común a enfermedad profesional puede suponer un incremento considerable en tus derechos. Y es que existe la posibilidad de que cuando el médico reconoció que no podías ir a trabajar te diese un parte de baja por enfermedad común teniendo esta origen profesional.

Por eso existe un procedimiento de revisión, aplicable cuando consideres que tu enfermedad se trata de una profesional. Las enfermedades profesionales no siempre se reconocen desde el primer momento. Pero gracias a este procedimiento se puede lograr que tu situación pase de una enfermedad común a una enfermedad profesional.

Si quieres saber cómo, lee el siguiente artículo. Y si necesitas ayuda, escríbenos para que te pongamos en contacto con abogado de tu zona especializado en enfermedad profesional.

Inicio del procedimiento como enfermedad común

En el momento que no puedes asistir a tu lugar de trabajo por un problema médico, tu facultativo te facilitará un documento que acredita tu incapacidad temporal para desarrollar tu trabajo. Esto es, un parte de baja médica.

A pesar de que las solicitudes deben ir acompañadas de toda la documentación necesaria para poder determinar la contingencia (informes y pruebas médicas), es muy probable de que en este momento no se reconozca la naturaleza profesional de tu enfermedad y simplemente se te facilite tu parte de baja médica por enfermedad común. No te preocupes, llegaremos a que se reconozca la enfermedad profesional.

Primeros pasos para pasar de enfermedad común a enfermedad profesional

El profesional de la mutua encargado de estudiar tu caso podrá considerar entonces que la patología es común y enviarte al Servicio Público de Salud (SPS) para que recibas allí tratamiento. Deberá facilitarte un informe médico que describa tu patología y diagnóstico, así como el tratamiento que te haya indicado y también los motivos que él acredita para considerar tu enfermedad como común.

Emisión del parte de baja médica por el Servicio Público de Salud

El médico del Servicio Público de Salud, tras haber leído el informe de la mutua, podrá corroborar lo ahí descrito. Emitirá entonces el parte de baja por enfermedad común.

Si este es el caso, podrás reclamar alegando que consideras que la contingencia es profesional. El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) resolverá.

Por otro lado, el médico del Servicio Público de Salud podrá discrepar con lo expresado por el facultativo de la mutua.

Solicitud de informes por parte del INSS

El INSS deberá comunicar al SPS competente y a la mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social el inicio del procedimiento. Habrá un plazo improrrogable de cuatro días hábiles para aportar antecedentes del caso e informen sobre sus consideraciones acerca del proceso patológico y sus motivos.

Si no has sido tú quien ha iniciado el procedimiento, también se te comunicará el inicio del mismo. Tendrás un plazo de diez días hábiles para aportar la documentación y hacer las alegaciones que consideres necesarias para que se reconozca tu enfermedad como profesional.

El INSS podrá solicitar los informes que considere oportunos para la determinación, conocimiento y comprobación de los datos para poder dictar la resolución adecuada.

Tramitación

Tras haber recabado toda la información que haya considerado necesaria, el equipo de valoración de incapacidades emitirá un informe preceptivo y lo elevará al director provincial del INSS. Este será el encargado de pronunciarse sobre la contingencia. Dispondrá de un plazo de quince días hábiles para dictar dicha resolución.

En el caso de los trabajadores del mar, debido a su régimen especial, la persona competente para adoptar la resolución será el director provincial del Instituto Social de la Marina (ISM).

Resolución para pasar de enfermedad común a enfermedad profesional

En la resolución deberá constar:

Efectos de la resolución

En el caso de que se reconozca la contingencia profesional habremos conseguido ese paso de enfermedad común a enfermedad profesional, que era tu objetivo.

Al haber sido emitido el parte de baja por enfermedad común, se inició el abono de la prestación de incapacidad temporal que correspondía.

Sin embargo, al reconocerse la contingencia profesional, estas cuantías serán más elevadas. Por ello, la mutua deberá abonar al trabajador la diferencia y reintegrar la prestación abonada a la entidad gestora y el coste de la asistencia sanitaria prestada al SPS.

Además, si la contingencia profesional estuviese a cargo de la entidad gestora, también te tendrá que abonar esta las diferencias que te correspondan.

Comunicación de la resolución

Esta resolución te será comunicada, así como a la empresa, a la mutua y al SPS. Las comunicaciones entre las tres últimas se realizarán de manera preferente por medios electrónicos.

El paso de enfermedad común a enfermedad profesional no es un proceso ni complejo ni poco común. Sin embargo es uno con plazos cortos y bastante papeleo. Son muchas las partes implicadas y es clave contar con asesoría especializada en este tipo de procedimientos.

Por eso, tan pronto como tengas en tu mano una baja médica por contingencias comunes que creas que deberían ser profesionales, deberías ponerte en contacto con un abogado especializado. Incluso antes, si es posible.

Escríbenos y te pondremos en contacto con el mejor abogado especializado en enfermedad profesional de tu zona. Te ayudará a que se reconozca que tu baja médica por enfermedad común es en realidad debida a una enfermedad profesional.

La enfermedad profesional es diferente a la común por un sencillo motivo: su causa radica en el trabajo. Por ello, el trabajador que la sufre tiene un nivel de protección más elevado.

¿Crees que sufres una enfermedad profesional? A continuación te detallamos los casos recogidos dentro de esta figura, así como tus derechos.

Sin embargo, siempre deberías contar con la asesoría directa de un abogado especializado en enfermedades profesionales. Nosotros te pondremos en contacto con el mejor de tu zona.

¿Qué es una enfermedad profesional?

La enfermedad profesional viene definida en el artículo 157 de la Ley General de la Seguridad Social (RD Leg 8/2015). En esta ley se indica que enfermedad profesional es aquella contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades especificadas en el cuadro aprobado por ley.

Además, esta enfermedad debe estar provocada por la acción de elementos o sustancias que se indiquen para cada enfermedad profesional. Esto es, tiene que haber una relación directa entre el elemento en concreto y la profesión del trabajador afectado. Cada profesión tendrá sus propias enfermedades profesionales y una enfermedad que podrá ser profesional para un minero no lo será para un barrendero.

¿Tienen los autónomos derecho a enfermedad profesional?

La ley general dice que el trabajo debe ser ejecutado “por cuenta ajena”, sin embargo, el Estatuto del Trabajador Autónomo (L 20/2007) incluye específicamente la protección por enfermedad profesional. Entonces podemos decir que los autónomos sí tienen acceso a que se reconozca su enfermedad profesional y poder acceder a todos los derechos relacionados con la misma. Se le exige al trabajador autónomo los mismos requisitos que a un trabajador por cuenta ajena: 

Cuadro de enfermedades profesionales

El cuadro de enfermedades profesionales está establecido actualmente en el RD 1299/2006. Solo se considerarán enfermedades profesionales las que aparezcan en dicho cuadro.

Sin embargo, podrán incluirse en el mismo nuevas enfermedades profesionales. Se clasifican en base a cuatro criterios.

Criterios de clasificación

Grupos

Agentes

Los agentes son las sustancias que originan la enfermedad profesional.

Subagente

Es una especificación dentro del apartado de agente. Sin embargo, no todos los agentes se subdividen.

Actividad

Es muy relevante la actividad desempeñada y su relación con el contacto con un agente que pudiese haber causado una enfermedad profesional.

Ventajas del reconocimiento de una enfermedad profesional

Las ventajas del reconocimiento de una enfermedad profesional son amplias, tanto a nivel económico como social. A continuación destacamos las más relevantes:

¿Está la enfermedad que sufres dentro del cuadro de la ley?

Si la enfermedad que sufres en este momento está en el cuadro de la ley en relación a tu sector laboral podrá calificarse como enfermedad profesional. De hecho, se presumirá que el origen de tu dolencia es laboral y no podrá presentarse prueba en contrario.

Desde que se reconozca que tu enfermedad es laboral, tendrás el régimen de protección correspondiente y, como acabamos de indicar, será más elevado que en el caso de enfermedad común.

¿Tu enfermedad no está en el cuadro?

El cuadro no es perfecto y en la misma ley se admite que hay varias enfermedades que podrían ser profesionales, pero todavía no se han incluido. Es por esto que puede ser que estés sufriendo una enfermedad que ha sido consecuencia directa de tu trabajo pero que jurídicamente no se pueda considerar como tal.

En este caso, no te preocupes. Todavía hay una oportunidad de que se te proteja especialmente por haber sufrido esta enfermedad en el entorno laboral. Y es que si demuestras su relación directa con el trabajo se considerará como accidente de trabajo. No es el reconocimiento de una enfermedad profesional, pero acarrea también un nivel más alto de protección del trabajador.

Debes tener claro entonces que para que tu enfermedad se reconozca como enfermedad profesional deberá existir una relación directa entre el agente que la causó y tu trabajo, además de estar incluida en el cuadro de la ley. En el caso de que no esté en dicho cuadro, la única vía es conseguir que se considere accidente de trabajo.

De cualquiera de las dos maneras contarás con importantes ventajas, gracias a una mayor protección legal y económica. Para ello, no dudes en buscar asesoramiento en los mejores profesionales sobre enfermedad profesional. Escríbenos y te pondremos en contacto con el mejor de tu zona.

Las lesiones permanentes no invalidantes, como de su nombre se puede intuir, son aquellas lesiones que permiten a la persona afectada seguir desempeñando su trabajo. Sin embargo, por el simple hecho de haberla sufrido, tendrás derecho a recibir una indemnización.

En este artículo te explicaremos todo lo que debes saber sobre las lesiones permanentes no invalidantes y quedamos a tu disposición para ponerte en contacto con un abogado especializado de tu zona.

¿Qué son las lesiones permanentes no invalidantes?

Una lesión permanente no invalidante es toda lesión, mutilación o deformidad causada por un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, que altere o disminuya la integridad física del trabajador, pero que no constituya una incapacidad permanente.

Para ser considerada como lesión permanente no invalidante deberá ser de carácter definitivo (no estará sujeta a revisión) y debe estar recogida en el baremo establecido por ley para las mismas.

Entonces, para que sean consideradas como tales, las lesiones, mutilaciones o deformidad deberán:

Recordemos, por tanto, que las lesiones permanentes no invalidantes son aquellas que no entran en el campo de la incapacidad. Deben ser lesiones que menoscaben la integridad física del trabajador, pero no su capacidad laboral.

Un ejemplo sería la pérdida de la movilidad de las piernas de un trabajador de oficina, si esto le permite seguir realizando las mismas tareas que su trabajo le exige sin que exista ninguna disminución en su rendimiento laboral.

¿Quién puede beneficiarse?

Todos los trabajadores del Régimen General, en alta o situación asimilada a la de alta, que hayan sufrido una lesión por un accidente de trabajo o enfermedad profesional, pero ya hayan sido dados de alta médica por curación. La lesión ha hecho que su integridad física se haya reducido, pero puede seguir desempeñando su trabajo.

También tendrán derecho a esta prestación los trabajadores autónomos con determinadas particularidades. Por ejemplo, estar acogidos a la protección de contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y estar al corriente en el pago de cuotas.

Contenido y cuantía

La prestación por lesiones permanentes no invalidantes se trata de una indemnización a tanto alzado. Esto es, una cantidad que se concede solo una vez.

La cuantía está fijada por baremo y variará según la gravedad de la lesión y el agente que la haya causado. Así, por ejemplo, una lesión, mutilación o deformidad producida por máquinas en un centro de trabajo que carezca de las adecuadas medidas de seguridad hará que la prestación aumente entre un 30% y un 50%. El recargo debe ser abonado por la empresa que haya incumplido sus obligaciones.

Compatibilidades e incompatibilidades

Haber recibido una prestación por lesiones permanentes no invalidantes es perfectamente compatible con el trabajo en la misma empresa. De hecho, es lo normal.

Si la persona trabajadora sufre un accidente de trabajo o tiene una enfermedad profesional que le crea una lesión permanente, tendrá derecho a una prestación. Pero si su capacidad laboral sigue intacta podrá seguir en su puesto de trabajo.

Además, las lesiones permanentes no invalidantes podrán ser compatibles con una prestación por incapacidad permanente en algunos casos. Será indispensable que la causa que provocó la lesión permanente no invalidante sea diferente a la cual produce esa percepción de la pensión por incapacidad. Por supuesto serán compatibles con la baja por Incapacidad Temporal durante el tiempo de recuperación.

Si, por ejemplo, una persona trabajadora cobra una prestación por incapacidad permanente por un trastorno psiquiátrico y sufre un accidente de trabajo que le reduce la movilidad de un pie, si serían compatibles las dos prestaciones, recordando siempre que la prestación por lesiones permanentes es a tanto alzado, no una pensión como tal.

Sin embargo, será incompatible con las pensiones de incapacidad permanente en general.

¿Quién paga?

Las cantidades que correspondan por aplicación del baremo se satisfacen por la Entidad gestora, el Instituto Nacional de la Seguridad Social o el Instituto Social de la Marina, o por la Mutua Colaboradora con la Seguridad Social que esté obligada a realizar el pago de las prestaciones por incapacidad permanente derivada de accidente de trabajo o enfermedad profesional. El empresario infractor será responsable del pago del recargo por falta de medidas de seguridad e higiene.

Posible revisión futura

A pesar de que indicamos al principio que las lesiones son permanentes y no están sujetas a revisión, lo cierto es que pueden ser revisadas por su agravación. Las lesiones, mutilaciones y deformidades son menoscabos en la integridad física de una persona que pueden tener consecuencias a la larga.

Por ello, si se agravasen las secuelas podrán ser revisadas y, de darse la situación, podrían llegar a derivar en una prestación por incapacidad permanente.

Tendrás entonces el derecho a recibir una prestación por una lesión permanente no invalidante y de que se reconozca en un futuro la incapacidad permanente si esta es causada por las secuelas de esas lesiones iniciales. Además, tendrás derecho a una cuantía más elevada si las lesiones fueron causadas por una falta de medidas de protección.

Si has sufrido lesiones permanentes no invalidantes, nosotros te ayudaremos a hacer valer tus derechos. Contar con un profesional especializado capaz de tratar tu caso concreto es muy importante. Escríbenos y te pondremos en contacto con los mejores especialistas de tu zona.

El convenio especial de la Seguridad Social consiste en un acuerdo voluntario entre trabajadoras o  trabajadores con la Tesorería General de la Seguridad Social con el fin de adaptar y garantizar determinadas prestaciones.

Su objetivo es dar continuidad a la carrera de cotización de las personas trabajadoras cuando atraviesan momentos en que no están dadas de alta en el sistema. Para evitar que estas lagunas de cotización perjudiquen sus prestaciones, la Seguridad Social les permite suscribir este convenio voluntario.

¿Qué es el convenio especial de la Seguridad Social y para qué sirve?

Como hemos indicado, el convenio especial de la Seguridad Social permite suscribir un acuerdo voluntario para generar, mantener o ampliar el derecho a prestaciones. En concreto, el convenio especial de la Seguridad Social cubre:

Por supuesto, se refiere a las vertientes no profesionales (enfermedad común, accidente no laboral y, en su caso, maternidad), ya que la persona acogida al convenio no está de alta y, por tanto, no es susceptible de padecer contingencias profesionales.

¿Quién puede suscribir un convenio especial con la Seguridad Social?

No todo el mundo puede suscribir un convenio especial con la Seguridad Social. Para acogerse a este acuerdo, el beneficiario debe ser:

Requisitos para acceder al acuerdo

Además de estar en estas situaciones, se exigirá al beneficiario:

¿Cómo se solicita el convenio con la Seguridad Social?

Para solicitar este acuerdo se debe presentar el modelo TA-0040 a la Tesorería General de la Seguridad Social. Existen dos plazos:

Efectos del convenio

Como hemos explicado, la suscripción del convenio especial de la Seguridad Social supone la continuidad de la carrera de cotización y la cobertura de ciertas contingencias. Por supuesto, estas ventajas tienen una contrapartida: la cotización.

Al suscribir un convenio especial, el interesado se compromete a abonar las cotizaciones correspondientes. Estas se abonan mensualmente, y el interesado puede optar entre cuatro modos de determinación de la base de cotización aplicable:

  1. Si ha cotizado durante 24 meses (consecutivos o no) en los últimos 5 años en el mismo grupo de cotización. En este caso el interesado podrá optar por la base máxima de cotización por contingencias comunes aplicable en su fecha de baja. Además, podrá solicitar que esta se actualice automáticamente si se incrementa la base máxima aplicable.
  2. En todo caso, el interesado podrá solicitar que la base de cotización sea la base mínima de cotización vigente en el RETA.
  3. También podrá establecer como base de cotización el resultado de sumar las bases por contingencias comunes por las que haya cotizado los 12 meses consecutivos anteriores y dividir el resultado entre 12, siempre que sea superior a la base anterior. Es decir, el interesado puede optar por su base media de cotización por contingencias comunes de los últimos 12 meses si es superior a la mínima aplicable al RETA.
  4. Por último, podrá optar por una base de cotización comprendida entre las cifras máxima y mínima de las anteriores.

Cálculo del convenio especial de la Seguridad Social

Elegida la base de cotización, el cálculo del convenio especial de la Seguridad Social requiere:

  1. Aplicarle el tipo único de cotización vigente con carácter general. De este modo obtenemos la cuota íntegra.
  2. Multiplicar la cuota íntegra por los coeficientes correspondientes. Estos dependen el momento en que se suscribió el convenio especial:
    1. Antes del 1 de enero de 1998: 0,77.
    2. Después de esta fecha: 0,94.

Para facilitar el cálculo del convenio especial de la Seguridad Social se pueden utilizar herramientas como la que pone a nuestra disposición el propio organismo. Puedes consultarla aquí.

El pago del convenio especial con la Seguridad Social

Calculada la cuota del convenio especial, esta deberá ingresarse:

La suspensión del convenio especial

El convenio especial quedará en suspensión si el beneficiario queda encuadrado en cualquier régimen de la Seguridad Social, siempre que:

Por tanto, salvo que el beneficiario se oponga, no se aplicará el convenio especial con la Seguridad Social cuando pueda acogerse a una base de cotización inferior a la establecida. En este caso, una vez finalizada la causa de suspensión se deberá comunicar tal finalización a la TGSS en un plazo de un mes natural. De este modo el convenio volverá a surtir efectos.

La extinción del convenio con la Seguridad Social

El convenio especial con la Seguridad Social se extingue en los siguientes casos:

  1. Cuando el interesado ingrese en cualquier régimen de la Seguridad Social, teniendo una base de cotización superior a aplicada al convenio. Como vemos, es un caso diferente al de suspensión, ya que en este caso la base de cotización del nuevo régimen es superior a la que venía abonando en el convenio. De ahí que se produzca la extinción y no una suspensión potestativa.
  2. Cuando adquiera la condición de pensionista (jubilación o incapacidad permanente).
  3. Si deja de abonar las cuotas durante:
    1. 3 mensualidades consecutivas.
    2. O 5 alternativas, salvo fuerza mayor acreditada.
  4. Por fallecimiento del interesado.
  5. O por decisión del interesado (recordemos que es un acuerdo voluntario). Para ello deberá comunicar su decisión a la TGSS, extinguiéndose el convenio a partir del primer día del mes siguiente al de la comunicación.

Los tipos especiales de convenios con la Seguridad Social

Existen particularidades para diferentes tipos de convenios especiales, como:

Si necesitas ayuda para gestionar tu convenio especial con la Seguridad Social, no dudes en contactar con nuestros colaboradores. Basta con que rellenes el formulario y te pondremos en contacto con un laboralista con experiencia en la materia.